domingo, 15 de diciembre de 2013

La tormenta


La Vida. Curioso destino en el que todo lo vivo perece..
He visto muchas veces crecer una simple flor. Un hálito de vida que crece y llega a la hermosura para finalmente desaparecer y no dejar rastro de su existencia.
El hombre que posee un alma inmortal ¿Cual es el destino del alma?¿Que sucede después de morir? Y aun si algún hombre llegara a saberlo, ¿De que le serviría si es un final que no puede burlar?
El tiempo de meditar termina y se que hay que volver al trabajo. Esta noche habrá tormenta, lo noto en los huesos.

Salió de su lóbrega casa y llegó al establo.
-Binky, hay que volver al trabajo.
Se acercó a su blanco caballo y le acarició con la esquelética mano a lo que este resopló con fuerza. Miró hacia un lado y se dirigió a por su herramienta de trabajo.

Sesgar esa última unión de las almas que no quieren aceptar y que no quieren ver, que ya no pueden seguir aquí y se aferran a sus cuerpos desesperadas. Cortar ese vínculo bruscamente como un risco que rompe y se desmorona.

Guadaña en mano subió a su corcel y partió rumbo al mundo terrenal. Extraña imagen proyectaban, uno fuerte y musculoso tanto el otro todo lo contrario. Y en medio de su viaje una tormenta les alcanzó y la muerte aprovechó resguardándose en un lugar conocido.

Allí estaba...un Gran Dragón Rojo, quien sabe si el último de los suyos, que dormitaba profundamente.
-Mi viejo amigo. Hace ya mucho que debería haber cumplido contigo mi labor...Pero no, sigues terco y obstinado - De él emanó una lúgubre risa corta- Duerme como hasta ahora para que podamos ver otro de tus sueños. Duerme viejo amigo, duerme.

La tormenta amainó y Muerte partió de nuevo, a la espera de entre muerto y muerto, hacer alguna visita a su anciano amigo...el Dragón Rojo.

Publicado originalmente el 19 noviembre 2007.