El Sueño del Dragón Rojo
martes, 8 de abril de 2014
Finis Gloriae Mundi
-Dios, que día.
Soltó las llaves y se dejó caer sobre la cama. Un día de rutina y una noche más. ¿A donde le llevaba todo aquello?
De golpe sonó un estruendo terrible como jamás nadia había escuchado y todo tembló hasta tornarse negro.
Abrió los ojos para encontrarse su garganta reseca y el cuerpo entumecido. Le dolía la cabeza y apenas si pudo incorporarse en un primer momento. Por los huecos de las paredes del piso medio en ruinas no entraba luz. Se levantó y notó cierta corriente que provenía de su cocina. Al entrar descubrió que una de las paredes prácticamente había desaparecido. Entonces se dio cuenta. No era de noche pero tampoco parecía de día. El cielo estaba cubierto de nubes negras con tonos rojizos siendo la única luz que iluminaba tenuemente hasta donde la vista le alcanzaba.
Pensó que quizás habían sido atacados o que se había producido una catástrofe de algún otro tipo si no algo peor. Tras salir a la calle pudo ver desde allí por encima de los edificios como se erigía una cruz enorme de un color negro como el de la obsidiana.
- Muchacho, ¿no habías visto antes la cruz?
Asustado trastabilló ligeramente al girarse y ver al otro lado de la amplia calle a un hombre sentado con una gran capa al que apenas si se le veía el rostro.
- Supongo que habrás estado fuera de juego desde su llegada.
- ¿Su llegada?
- Tu rostro lo dice todo. Me refiero a la cruz.
Se acercó al hombre y se sentó investigándolo con la mirada. Aun de cerca la capucha de la capa le impedía ver mas allá de una poblada barba blanca.
- Yo lo vi. Estaba andando rumbo a mi hogar cuando escuché un ruido tremendo a mis espaldas y todo empezó a temblar. Me gire y allí, a lo lejos, cerca del centro de la ciudad, estaba la cruz tal y como ahora la ves. Entonces fue cuando todo ocurrió...
El hombre quedó mudo.
- ...perdí una de las cosas mas valiosas que tenía, mi hija. Murió en el terremoto.
- Lo lamento.
- Quizás sea mejor así. Mejor que no viviera esta guerra sin sentido. Más tarde o más temprano la gente cambia y se sentencia su destin.
Desconcertado no sabía de que estaba hablando ese viejo hombre.
- ¿Qué quieres decir?
El hombre se levantó y se retiró la capa al mismo tiempo que desplegaba sus dos enormes alas negras.
Impresionado se echo hacia atrás. Aquellas alas le recordaban a las de un cuervo por su oscuro color pero recordaban a las alas de un ángel.
-A mi fue de los primeros a quien les ocurrió. Y ahora somos perseguidos.
-¿Porque tenéis alas?
-No...por que son negras.
-¿Por qué? ¿La gente os tiene miedo? ¿Lo consideran algo malo?
-No la gente.
Hizo un gesto en dirección a la cruz mientras que se cubría de nuevo.
-¡ÁNGELES!
El viejo rió y repuso:
-No, ellos eran hombres tal y como yo pero sus alas son blancas. Se creían agraciados por Dios y nos despreciaban, pero no les bastaba. Su líder que creía haber sido elegido por Dios, dictó que se diera muerte a los infieles de alas negras y así fue hasta ahora. Yo no tengo las respuestas que buscas.Yo sigo aquí porque no creo que mi hora haya llegado.
-¡¿Muerte?!
Se levantó y salió mientras oía que le gritaba.
-Tarde o temprano a ti también te tocará.
Corrió hasta que no pudo más y llegó a las ruinas de un edificio. Había angeles y gente normal pasando por la calle pero nadie se dio cuenta de su penuria. Se introdujo entre los escombros y subió como pudo por aquella escalera y entró a un piso derruido. No había nadie. Se arrodillo y rogó que estuviera a salvo cuando de pronto algo le sujetó por detrás. Él se giró y la besó.
-¡Creí que habías muerto!
-Yo...creía lo mismo.
Limpiando las lágrimas de su mejilla la volvió a besar en lo que fue un beso que se interrumpió bruscamente. Ella se desplomó en el suelo y empezó a gritar de dolor. De su espalda salieron dos alas blancas como las de un verdadero ángel. Paralizado por el shock se quedó mirándola hasta que llegó por una brecha otro ángel.
-Con esta ya seremos suficientes y por fin podremos ascender.
El recién llegado la agarró y se dispuso a llevársela pero una mano le había agarrado fuertemente y otra seguidamente le dio un puñetazo en plena cara. El ángel cayó arrastrándola pero levantó el vuelo y lastimado fue volando hacia la gran cruz. No podía creerlo. La había perdido. Bajó y se dio cuenta de que todos miraban hacia la cruz y que los ángeles volaban hacia ella. Lleno de rabia miró a su alrededor y vio a un motorista parado mirando la escena. Con un escombro noqueó al motorista.
Cada vez estaba mas cerca. La moto no daba más de si pero había cogido suficiente velocidad como para llegar hasta los pies de la cruz antes de que todos los ángeles estuvieran allí.
-¡Por fin!
Se bajó de la moto y se asombró de ver lo imponente que era aquella cruz vista desde su base. Saliendo de su asombro le vió. La llevaba ahora ayudado por otro.
-¡Malditos!¡Dejadla en paz!¿Que queréis de ella?
-¿Que qué queremos? Notó como alguien se posaba suavemente detrás suya. Al girarse vió a una mujer. Una mujer con seis alas. Sus facciones la acercaban a ser el modelo de perfección de una mujer.
-¿Quién eres?
-Soy la líder de todos los ángeles, un arcángel.
-Entonces, dime por qué la habéis arrastrado hasta aquí.
-Es la última que hacía falta para la ascensión.
-¿Qué ascensión?
-Yo soy la encargada de llevar a todas las buenas gentes hasta el reino de Dios. Oí la voz del que me ha encomendado esta misión. La voz de una Dominación.
Levantó su mano hacia el cielo y se abrió un hueco en lo alto, más allá de la cruz. El momento había llegado.
-Te estuve observando desde que te encontraste con ella. Es extraño pero ¿No quieres venir conmigo?
-Con esta ya seremos suficientes y por fin podremos ascender.
El recién llegado la agarró y se dispuso a llevársela pero una mano le había agarrado fuertemente y otra seguidamente le dio un puñetazo en plena cara. El ángel cayó arrastrándola pero levantó el vuelo antes de llegar al suelo y lastimado fue volando hacia la gran cruz.
No podía creerlo. La había perdido, pero eso no podía quedar así. Bajó y se dio cuenta de que todos miraban hacia la cruz. Todos los ángeles volaban hacia ella. Lleno de rabia miró a su alrededor y vio a un motorista parado mirando la escena como los demás. Cogió un escombro del edificio, se acerco por detrás y noqueó al motorista.
Cada vez estaba mas cerca. La moto no daba más de si pero había cogido suficiente velocidad como para llegar hasta los pies de la cruz antes de que todos los ángeles estuvieran allí.
-¡Por fin!
Se bajó de la moto y se asombró de ver lo imponente que era aquella cruz vista desde su base. Saliendo de su asombro le vio. La llevaba ahora ayudado por otro.
-¡Malditos! ¡Dejadla en paz! ¿Que queréis de ella?
-¿Qué que queremos?
Notó como alguien se posaba suavemente detrás suya. Al girarse vio a una mujer. Una mujer perfecta hasta el extremo pero con un detalle que la destacaba aun mas si cabía. Sus seis alas.
-¿Quién eres?
-Soy la líder de todos los ángeles, un arcángel.
-Entonces, dime por que la habéis arrastrado hasta aquí.
-Es la última que hacía falta para la ascensión.
-¿Qué ascensión?
-Yo soy la encargada de llevar a todas las buenas gentes hasta el reino de Dios.
-¿Por qué? ¿Cómo lo sabes? ¿Acaso tú no eras una humana normal como los demás?
-Lo era, pero oí la voz del que me ha encomendado esta misión. La voz de una Dominación.
Levantó su mano hacia el cielo y se abrió un hueco en lo alto, más allá de la cruz. El momento había llegado.
-Te estuve observando desde que te encontraste con ella. Tú, tienes algo que me atrae y hace que te desee más y más. ¿No quieres venir conmigo?
-No.
La fría y seca respuesta dejo atónita a la arcángel.
-¿Acaso no soy la mujer mas bella que has conocido?
-No. Al contrario que tú ella es una persona. Se enfada, ríe, llora y comete errores como todos. No puede gustarme algo como tú que no eres mas que una carcasa vacía.
No lo esperaba, pero ella ya le estaba besando. Se desplomó en el suelo con un dolor terrible.
-Serás mío.
Y ella sonrió hasta ver el resultado de su acto. Dos alas negras se habían abierto paso en el cuerpo del chico.
-¡HEREJE!
Dio un paso atrás alejándose del joven. Él miró hacia arriba vio como llevaban a su amada. no pudo soportarlo. Se levantó mirando al arcángel y gritó:
-No pienso dejar que os la llevéis. ¡Estoy harto de vuestra guerra, de vosotros y de todos!
Mientras gritaba con grabn esfuerzo arrancó sus alas y las tiró al suelo. Sangrando y lleno de ira al ver como su amada atravesaba aquel agujero empezó a ascender. Ya no la veía y se dispuso a atravesar el agujero hasta que chocó con una barrera invisible. Delante, interponiéndose, apareció la Dominación.
-¿Como osas irrumpir en el reino de los cielos con esas sucias alas translúcidas?
No tenía tiempo. Atravesó el pecho al ángel con su mano y la barrera cedió y voló a lo desconocido por la persona que amaba. Por el motivo por el que seguía vivo.
El poder de las creencias y el poder latente en el interior. Quizás todo sea mismo, un sueño. Otro sueño del Dragón Rojo.
Publicado originalmente el 19 diciembre 2007.
martes, 1 de abril de 2014
Galaxia Zero
-¡Robert!
Ante los ojos del capitán una macabra escena se presentaba. Robert ,suboficial de la nave yacía muerto. A su lado, su pistola; enfrente, la foto de una mujer. El capitán bajó la mirada y salió de la habitación e introdujo una clave para sellar la compuerta de lo que ahora era una tumba.
Hacía ya días desde que aconteció el incidente. Sus motores sufrían daños graves e irreparables, los débiles motores auxiliares habían sido dañados y solo funcionaron 1 día y 36 minutos. Los víveres no tardarían en empezar a escasear, y con Robert ya eran 14 hombres los que habían elegido acudir, a tener que esperar a que ella pasara a recogerlos.
Se dirigió al puente de mandos. Por los pasillos solo había caras mortecinas, reflejo vivo de su afligida alma.
- Capitán ¿Cuando llegaremos a casa?
- Mark.-"Miró al hombre a la cara buscando un atisbo de cordura"- No volvemos a casa, estamos en la Galaxia Zero. Perdidos esperando a que nos encuentren. ¿Recuerdas?
El hombre como volviendo a la realidad y dándose cuenta de su situación no pudo aguantarlo mas y comenzó a golpearse la cabeza contra la pared provocando un estruendo que resonaba por el pasillo entero.
- ¡Para!
El capitán intentaba pararlo pero en su locura las fuerzas del hombre sobrepasaban las del capitán.
-¡Ayudadme a pararlo!
Varias miradas se plantaron en la escena pero nadie se prestó a ayudar. Que les importaba a aquellos hombres lo que hiciera o dejase de hacer uno más en aquella situación.
Sonó un ultimo gran estruendo que se extendió por toda la estructura de metal. El hombre se desplomó. El capitán le hubiera ayudado pero no sabía de medicina y el médico de abordo había elegido pasar sus últimos momentos bebiendo, de modo que en esas condiciones no era de ninguna ayuda. El cansancio le empezaba a hacer mella.
Arrastrando sus pisadas llegó al puente de mando y se dejo caer en su asiento. Aun recordaba las horribles imágenes de la batalla contra el enemigo por la cual habían acabadode esa forma. No podía olvidar cuando su primer oficial le informó que la trayectoria que describían les llevaba sin remedio hacia el campo de atracción del agujero negro y de como ese secreto se había extendido como la pólvora entre la tripulación.
- ¡Capitán hay una nave acercándose!¡Deben de haberse percatado de nuestra señal de auxilio!
- ¡¿Que son?!
- Creo que son mercantes que pasaban por nuestro cuadrante siguiendo algún tipo de atajo.
El capitán dio gracias a su buena suerte, sonrió y preparó a la tripulación.
Las naves se conectaron. Todos esperaban a sus salvadores. Las compuertas se abrieron y ante sus ojos estaban dos mercantes y detrás de ellos la pasarela que conectaba con la otra nave.
-Soy el capitán de esta nave ¿Quien es el que gobierna la vuestra?
El mas bajo se adelantó y contestó:
-Yo, Leand..¡¡Aggg!!!
-Lo siento, no hay mas tiempo para presentaciones.
El Capitán retiró el cuchillo del cadáver y avanzó con lo que quedaba de su tripulación hasta la otra nave. La dama de la fortuna volvía a sonreirle.
A lo lejos quedaban la nave y los ya imperceptibles cuerpos flotando en el espacio.
La habían recobrado...su libertad.
Publicado originalmente el 04 diciembre 2007
jueves, 23 de enero de 2014
Rojo
¿De verdad sigo aquí? Quizás esto solo sea una simple ilusión. No...no puedo mentirme, esta es mi realidad...
Casi no recuerdo cuando estaba allí pero ahora solo es eso, un viejo recuerdo que perturba mi alma. ¿Cuando caí? ¿Cuando la desgracia se cernió sobre mi?
Blanco...todo era luz...aun recuerdo claramente como paseaba por las blancas calles, pero por algún motivo se que no volveré. Este es mi castigo por lo que hice y preferí olvidar.
Hace tanto que estoy aquí rodeado de muerte. La gente muere y me deja atrás con mi condena al exilio eterno. Eterna es mi tortura pero aun mas es solitaria.
Abandonado en esta pesadilla de mundo por el que me veo condenado a vagar sin descanso...o quizás, con suerte, a desaparecer tras el largo transcurrir de los acontecimientos.
¡Malditos sean todos! Cruel es la voluntad de aquellos que me desterraron a tierras baldías, conocedores de la desdicha que entraña mi actual existencia.
Pero hoy, una estrella cruza el firmamento, distinta a todo lo demás que me rodea. de un color...recuerdo..si, Rojo ¡ ROJO!
En aquel mundo surgió un color tan intenso que casi no dejaba mirarse, un sentimiento mas fuerte que cualquier otro
¡Por fin, por fin lo recuerdo! ¡Ja, ja, ja! ¡Delante mía, cubiertos del ardiente color yacían tantos otros de los míos!¡¡¡¡JAJAJA!!!!!
¡¡¡RECUERDO!!!!
Aquel extraño hombre empezó a gritar a carcajadas. Un sentimiento imperturbable guiaba sus pasos. Empezó a andar y a cada paso su sonrisa menguaba. De su espalda brotaron dos enormes alas blancas bautizadas con su sangre.
Voló hacia el cielo hasta que de repente apareció con aspecto ilusorio unas grandes puertas. El cielo era blanco en ese lugar y las puertas eran brillantes e imponentes pero al tocarlas las puertas adquirieron tonos de un rojo oscuro y se tornaron viejas y sin resistencia como para frenar a aquel cuya mano las abría y entraba al reino al que nunca debía volver.
Un sueño...un color . Quizás y tan solo quizás, no sea una coincidencia que este sea un sueño del Dragón "Rojo".
Publicado originalmente el 30 noviembre 2007
domingo, 15 de diciembre de 2013
La tormenta
He visto muchas veces crecer una simple flor. Un hálito de vida que crece y llega a la hermosura para finalmente desaparecer y no dejar rastro de su existencia.
El hombre que posee un alma inmortal ¿Cual es el destino del alma?¿Que sucede después de morir? Y aun si algún hombre llegara a saberlo, ¿De que le serviría si es un final que no puede burlar?
El hombre que posee un alma inmortal ¿Cual es el destino del alma?¿Que sucede después de morir? Y aun si algún hombre llegara a saberlo, ¿De que le serviría si es un final que no puede burlar?
El tiempo de meditar termina y se que hay que volver al trabajo. Esta noche habrá tormenta, lo noto en los huesos.
Salió de su lóbrega casa y llegó al establo.
-Binky, hay que volver al trabajo.
Se acercó a su blanco caballo y le acarició con la esquelética mano a lo que este resopló con fuerza. Miró hacia un lado y se dirigió a por su herramienta de trabajo.
Sesgar esa última unión de las almas que no quieren aceptar y que no quieren ver, que ya no pueden seguir aquí y se aferran a sus cuerpos desesperadas.
Cortar ese vínculo bruscamente como un risco que rompe y se desmorona.
Guadaña en mano subió a su corcel y partió rumbo al mundo terrenal. Extraña imagen proyectaban, uno fuerte y musculoso tanto el otro todo lo contrario. Y en medio de su viaje una tormenta les alcanzó y la muerte aprovechó resguardándose en un lugar conocido.
Allí estaba...un Gran Dragón Rojo, quien sabe si el último de los suyos, que dormitaba profundamente.
-Mi viejo amigo. Hace ya mucho que debería haber cumplido contigo mi labor...Pero no, sigues terco y obstinado - De él emanó una lúgubre risa corta- Duerme como hasta ahora para que podamos ver otro de tus sueños. Duerme viejo amigo, duerme.
La tormenta amainó y Muerte partió de nuevo, a la espera de entre muerto y muerto, hacer alguna visita a su anciano amigo...el Dragón Rojo.
Publicado originalmente el 19 noviembre 2007.
Publicado originalmente el 19 noviembre 2007.
jueves, 31 de enero de 2013
Dragones de las ciudades
No nos damos cuenta de que aun hoy hay dragones entre nosotros. Alzándose por encima nuestra e incluso por encima de la gran mayoría de nuestras construcciones, observando el transcurso de la "civilización".
Hoy en día ya no existen dragones libres como los de antaño, hoy son sombras de lo que fueron. Extrañas figuras que solo remotamente nos recuerdan lo que una vez hubieron de ser. Criados por los humanos y usados para sus propósitos ya no les queda libertad.
El hombre domesticó a estos dragones. Aprendió a encadenarlos a la tierra, aprendió a manipularlos para ayudarse a construir...construir casas o monumentos, aberraciones o maravillas, que nada habían de importar a esos pobres seres.
Sin miramientos a cada construcción terminada un dragón es asesinado. No importa. Siempre habrá otro que sustituya al anterior en algún otro lugar.
Entonces alzándose en lo alto vi un dragón que me pareció distinto al resto. A este le rodeaba un aura inmensa de tristeza sin par, como si él supiera, como si él recordara lo que una vez fueron, como si recordara que una vez fueron libres...
Sabe que su destino está cerca. Sabe que el hombre le dará muerte nada mas cumpla aquello para lo que había nacido, y aun así, no le queda mas remedio que seguir adelante. De no hacerlo no haría mas que adelantar acontecimientos.
Mi interrogadora mirada no parece captar su atención y el sigue pensando apesadumbrado lo cruel de su existencia, en la crueldad del hombre...hasta quedar dormido soñando con tiempos que ya pasaron y que ni siquiera conoció soñando en una libertad ya imposible...
Esta vez no hay un quizás...esta vez estoy seguro que queda otro sueño... hasta que el hombre vuelva a subir y lo despierte...otro sueño de un Dragón de las ciudades.
Publicado originalmente el 29 octubre 2007.
miércoles, 30 de enero de 2013
Lobos
Nieve. Miles de copos caen nublando la vista que ha de ser velada.
Fugaz es el tiempo que pasa y que a todos nos ata a un inexorable destino...Je, destino. Macabra y cruel broma que juega el futuro a todo aquel que se atreva a predecir lo que él ya conoce. No hay nada...nada mas allá de las montañas, de los árboles, ni de la misma nieve que me rodea.
Fin de una historia, de una pantomima sin igual...mi vida.
No pude, no pude ganar esta partida. Ya no me queda nada aquí. Solo me quedan recuerdos ya hace tiempo muertos. Simplemente, no me puedo levantar...y era de esperar...¡Que idiota en pensar que el destino me sonreía! La sonrisa de algo ilusorio no vale ¡Nada!...
No hay lugar al que volver ni al que ir...el frío ya hace mella y no puedo mover un músculo.
De repente me doy cuenta. ¡Ahí esta! sonriéndome descarada. Mi alma es una pequeña llama en una tormenta pero no cierro aun mis ojos...aun no, y sigo mirándola tentando a que se atreva a cerrarlos por fin y de una vez por todas.Aun en mi ultimo suspiro, seguiré mirándola con mirada fría y retante.
En mi cabeza se forman pensamientos que me nublan aun mas si cabe la vista. Pensamientos derrotistas que me susurran rendirme a lo inevitable...desgracia de mi ser. Cierro los ojos aceptando mi derrota final ante la muerte
Brilla el sol y ya no hay tormenta, la noche pasó y a mi alrededor encuentro echados a los supervivientes de la batalla. Noto el calor de sus cuerpos. Volvieron después de la derrota, a salvar a su caído líder.
Verdaderamente que cruel es mi propia existencia y mas aun lo es el destino que no hace sino engañarme, quien sabe si para así algún día no creerle y que esa vez sea verdad.
El líder se pone en pie. Su imponente figura, el blanco brillando al sol y sus penetrantes ojos llaman la atención de la manada. Es hora de partir...han de buscar un nuevo hogar...
Una vida...un pesar...un sueño...otro sueño del Dragón Rojo.
Publicado originalmente el 19 octubre 2007
martes, 29 de enero de 2013
Cielo
Cielo...aquél que nos cubre con imperecedero afán...claro y oscuro... entre estrellas y nubes...
Vigilante perpetuo e imperecedero...dime cielo ¿Donde lleva el camino del ser humano?
Nubes que viajan cobijadas en tu seno y pienso, simplemente pienso, en que simple es....
Algo tan sencillo como admirar tus cobrizos atardeceres o tu mas absoluta oscuridad llena de luceros... Que vuelen libres por él que yo me conformo con que sigas ahí siempre, llamándome oportunamente y de vez en cuando haciéndome levantar la vista para entonces así rozar algún rincón de mi alma aliviando cualquier pesar que lleve. Por poco tiempo que sea.
Cielo...sereno cielo. Permanente y férreo guerrero que aun después de la mas negra tormenta, vuelve para recordarme a olvidar...olvidar pesares que me traiga la vida.
Y así a veces me olvido...me olvido del mundo, de que sigue adelante...queriendo prolongar un pequeño momento eternamente...hasta darme cuenta, que quizás esto sea, solo un sueño...otro sueño del Dragón Rojo.
Publicado originalmente el 10 Octubre 2007
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





